¡Deja de ser una víctima más de la ignorancia financiera!
¿Recuerdas aquel momento en tu vida en el que tuviste que decidir lo que ibas a estudiar?
La mayoría de nosotros (yo incluido) optó por carreras, cursos y otras vías de formación que tuvieran buenas salidas laborales y/o económicas.
En su momento pensamos que obtener un título nos daría acceso a un buen trabajo con el que poder prosperar económicamente en el futuro, sin embargo, muchos de nosotros nos hemos topado de frente con la realidad y hemos visto que tener títulos y un trabajo no nos asegura que vayamos a prosperar económicamente.
¿Cuánta gente con títulos y trabajo vive al día y con su economía estancada?
Será que el trabajo y los títulos, por si solos, no ayudan a prosperar económicamente… hará falta algo mas.
En este artículo quiero explicarte porque tener muchos títulos y un buen trabajo no es suficiente para prosperar económicamente en la vida.
También quiero echar por tierra algunas verdades absolutas relacionadas con el dinero que se dan por ciertas en el mundo actual.
Agárrate porque vengo dispuesto a hablar alto y claro.
¿Qué necesitas saber para prosperar económicamente?
La primero que quiero aclararte aquí es el concepto que yo tengo de prosperidad económica, porque probablemente sea muy distinto al tuyo.
Para mi, trabajar en una multinacional y ganar $1.000.000 al mes no significa prosperar económicamente. Si una persona se mantiene así durante toda su vida y no hace nada más, tendrá que renunciar a muchas cosas (y jubilarse con bastante menos dinero), ya que habrá estado trabajando toda su vida por dinero en vez de hacer que el dinero trabaje para ella.
Si en el colegio o en la Universidad no te hablaron nunca de esta posibilidad no te preocupes, es lo normal; nadie aprende cosas del dinero en estas instituciones.
En la escuela no existe ninguna asignatura que enseñe rudimentos básicos acerca de como gestionar el dinero. Ni siquiera en la facultad de Económicas se enseña como hacerlo (las finanzas personales propiamente dichas).
En la escuela nos enseñan cientos de cosas que son adecuadas para no acabar siendo unos “catetos”, sin embargo, no nos enseñan nada sobre como gestionar el elemento principal que condiciona la vida económica de una persona: el dinero.
Nos guste o no, vivimos en un sistema monetario y dependemos del dinero para sobrevivir, y pese a ser algo que tendremos que manejar a diario durante todos los días de nuestra vida, nadie nos dijo nunca como ser más inteligente con el.
Si a esto le añadimos que en nuestra casa nadie nos habló del tema, ya sea porque eran cosas de mayores o porque era de mal gusto hablar de dinero, la receta para el desastre está servida.
No es de extrañar que los resultados de un estudio llevado a cabo por la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) acerca de la importancia de la cultura financiera en las decisiones económicas de las personas, observara que existe una correlación positiva entre los conocimientos financieros y el estatus socioeconómico de las personas, lo cual implica que los hogares con niveles de renta más altos presentan un mayor nivel de educación financiera
Con esto quiero decir, que el principal elemento a la hora de prosperar económicamente no es el trabajo ni los títulos que tengas, si no tu grado de educación financiera.
Por eso, si no tienes educación financiera, por mucho que te centres en obtener títulos que te den acceso a un buen trabajo donde te paguen bien, te será realmente difícil llegar a prosperar económicamente algún día.
Y es que ganar más dinero no es la solución a los problemas de dinero, porque normalmente cuanto mas se gana mas se gasta, es el patrón de conducta financiera de las personas que no saben gestionar adecuadamente el dinero.
Piensa por un momento en una cosa, ¿qué es lo primero que se le pregunta a una persona cuando gana repentinamente una suma importante de dinero? (loterías, concursos, etc); la pregunta suele ser “¿en qué te lo vas a gastar?”, por supuesto casi nadie te dirá que lo va a ahorrar, y menos a invertir.
Estos comportamientos reflejan la falta de educación financiera de las personas, las creencias erróneas que tienen en el campo del dinero (especialmente en el de las inversiones) y su tendencia a vivir al día sin pensar en su futuro económico.
Andrew Carnegie, uno de los grandes fortunas del siglo XIX, dijo en un ocasión que si toda la riqueza se repartiese por igual entre toda la población mundial, en menos de dos años el 80% de los ricos volverían a tener el mismo dinero en sus manos y la gente que no tenía nada volvería a ser pobre.
¿Qué nos indica esto?, que no importa cuanto dinero tengamos, si no como lo gestionemos. Y es que las personas ricas no son ricas porque tengan mucho dinero, si no porque han aprendido a gestionar correctamente el dinero que pasa por sus manos.
Un sistema educativo pasado de rosca
Uno de los principales factores que han contribuido a que la gente no prospere económicamente es el actual sistema educativo, y me refiero aquí al sistema, no a los profesores, que ejercen su profesión con mucha dignidad.
Lo que tenemos aquí es un sistema educativo anticuado donde se estudia un mundo que ya no existe.
Tal y como está concebido, el sistema educativo está destinado únicamente a “fabricar” empleados fieles, obedientes y preparados para ganar una nómina que ponga un techo a sus ingresos, y de esta manera, “ir tirando en la vida”.
Si no lo ves así, hazte esta pregunta ¿cuántos empleados ricos conoces? yo desde luego ninguno; nadie se hace rico y libre simplemente trabajando, por mucho que nos dijeran en la escuela que el trabajo duro y el conocimiento nos haría libres (por supuesto, esto también incluye a los emprendedores que trabajan como autoempleados).
El profesor americano John Tylor Gatto, nos ilustra en sus libros Weapons of Mass Instruction y Dumbing Us Down, que el sistema educativo deriva del sistema prusiano, un sistema diseñado para producir buenos empleados y soldados, gente que siga órdenes ciegamente en espera de que le digan que hacer, incluso con su dinero.
Y es que el sistema educativo no está pensando para enseñar a los niños a que piensen por si mismos, ni para respaldar esa (falsa) noción de que el saber te hace libre, se basa en el modelo prusiano, es decir, en enseñar a los niños a obedecer y hacer lo que se les ordena, cuando lo que realmente tendríamos que hacer es enseñarles a pensar y a cuestionar todo lo que ven.
El escrito Alvin Toffler dijo en una ocasión que el sistema educativo es una organización de segunda fila, estilo fábrica, que bombea información obsoleta, de formas obsoletas, en unas escuelas que no están conectadas al futuro de los niños.
Por su parte, Mark Twain tenía mucha razón cuando dijo que nunca deberíamos dejar que la escuela interfiera en nuestra educación.
Y es que hablando claro, la educación financiera, y no tus calificaciones académicas, será lo que marque tu éxito económico en la vida.
Y es que no paro de decirlo: ¡ojala alguien me hubiera enseñado a mi de pequeño todo lo que hasta ahora se de educación financiera!, no habría hecho ni la mitad de las cosas que hice, y que en su día pensé que traerían prosperidad a mi vida, y que al final resultaron ser una pérdida de tiempo y esfuerzo.
Habrá personas que no estén de acuerdo conmigo, aunque también habrá las que si lo estén, pero lo que quiero dejar claro es que aquí no hablo de opiniones, hablo de hechos, hechos que he podido contrastar con muchas personas que han entrado en contacto con la educación financiera a lo largo de su vida, incluida la mía propia.
A estas alturas y sabiendo lo que ya se (y lo que me queda aun por aprender), yo lo tengo muy claro: las escuelas y Universidades han suspendido en educación financiera y en su tarea de crear ciudadanos verdaderamente libres.
La misma historia de siempre
¿Te acuerdas qué te decían tus padres cuando eras pequeño?, ¿te acuerdas cuando te decían que para ser alguien en la vida y prosperar tenías que estudiar, sacar buenas notas, licenciarte en la Universidad, buscar un empleo seguro, trabajar duro, jubilarte con la pensión del Estado, y sólo entonces, empezar a disfrutar de verdad de la vida?.
Muchos dirán que esa es la forma en que se vive, que no hay más remedio, que es lo que hay.
Pero si te has creído esas milongas, quiero que te des cuenta de una cosa: por lo general, las personas que aceptan este patrón de vida tendrán que dedicar toda su vida a trabajar duramente por dinero, sin saber nunca como hacer que el dinero trabaje para ellas.
La falta de educación financiera las hará trabajar como jabatos durante toda su vida, creando una riqueza muy inferior a la que podrían haber creado y disponiendo de menos tiempo para hacer las cosas que realmente las hacen felices en la vida.
Recuerda que no por trabajar más se consiguen más cosas, lo que hace falta es trabajo inteligente.
Sinceramente, cuando veo a personas presumir de tener dos carreras, un máster, un doctorado en Harvard y un sueldo de 4.000 euros al mes, no puedo dejar de pensar cuanto tendrá que trabajar esta persona para conseguir esos ingresos, durante cuanto años tendrá que hacerlo y cuantas cosas tendrá que sacrificar en su vida durante todo ese tiempo, y todo ello, por trabajar por dinero en vez de de hacer que el dinero trabaje para ella.
Desde luego, ese no es el concepto que yo tengo de éxito financiero.
Los dos grandes pilares de la educación financiera: ahorro e inversión
Si hay algo por lo que se caracterizan las personas financiéramente prósperas, es por el hecho de tener muy arraigado sus hábitos de ahorro e inversión.
El ahorro suele estar más extendido entre las personas, aunque la mayoría no lo haga de forma adecuada y siga perdiendo dinero a pesar de haber adquirido el hábito (si, existe el ahorro poco inteligente).
Pero cuando hablamos de inversiones la cosa cambia, porque inmediatamente (e increíblemente) las personas empiezan a asociarlo con en el mundo del juego, las apuestas, las bancarrotas y cosas por el estilo, cuando las personas que se meten por esos derroteros (inversiones y estrategias de inversión peligrosas) suelen tener un coeficiente de inteligencia financiera cercano a cero y su única motivación es ganar dinero para ayer.
Y es que no vale eso de que invertir es peligroso y que sólo hace falta echar la vista a casos tan sonados como el de las preferentes de Caja Madrid (ahora Bankia), la cuotas participativas de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (perteneciente ahora al Banco Sabadell), Fórum Filatélico o Madoff, por poner unos ejemplos.
De hecho, lo que nos muestran estos ejemplos no es que invertir sea peligroso, si no la falta de educación financiera de la población general y la caradura de los bancos que se han aprovechado de ella.
En el momento en el que una persona entrega su dinero a un banco para que lo invierta por ella, puede esperar de todo, ya que los intereses de la banca son muy distintos a los suyos.
Y es que debes tener en cuenta que los empleados de banca no son asesores, son comerciales, de hecho no es raro que te intenten endosar productos complejos (como bonos estructurados o preferentes) y te comparen su funcionamiento (pero no su riesgo) con un simple depósito a plazo fijo.
Por lo tanto, ahorro e inversión si, pero por favor, de forma sensata y teniendo en cuenta lo que he dicho.
¿Qué opciones tenemos?
Al final solo podemos hacer dos cosas: quejarnos todo el día de nuestra situación económica o tomar las riendas de nuestra vida financiera sin esperar a que nadie haga algo por nosotros, ni siquiera el Estado (si este no puede resolver sus propios problemas no esperes a que resuelva los tuyos).
El problema de todo esto es que la gente no se preocupa de su economía hasta que no se ve en serios apuros. Como dice el maestro de las inversiones Warren Buffett:
“solo cuando baja la marea se sabe quien estaba nadando desnudo”; es ahí cuando empezamos a darnos cuenta de que tenemos un serio problema de cultura financiera
De ahí la importancia que tiene el adquirir hábitos financiéramente saludables, antes de tener que pasar por una crisis y darnos cuenta de nuestros errores en la gestión del dinero.
Por lo tanto, si pretendes prosperar financieramente y mejorar tu vida, hazlo con sentido común y empieza a entrar en contacto ya mismo con la educación financiera. Algún día te lo agradecerás.

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