9 pequeños trucos para ganar capacidad de ahorro


La piedra angular de la inversión

“El ahorro es la base de la fortuna” reza el dicho popular. La frase, aunque es cierta, no es 100% exacta. En verdad el ahorro es el insumo fundamental que alimenta la inversión. 

Con una mirada cotidiana, el ahorro es la parte del ingreso que no se consume. Por esto es que el paso previo a invertir es tener el hábito y la facultad de ahorrar. 

Las siguientes 9 claves lo ayudarán a cumplir esa condición y olvidarse de las excusas. 


1 Mantenga a raya los “gastos hormiga”

Son esos pequeños placeres que usted se da cotidianamente, pero que, de forma imperceptible, se llevan buena parte de su ingreso todos los meses. Comidas al paso, cafés frecuentes, golosinas y cigarrillos son algunos de los rubros que, poco a poco, minan su capacidad de ahorro. 

Para contrarrestar los gastos hormiga, usted puede introducir pequeños cambios en su dieta que, a largo plazo, serán beneficiosos también para la salud y el bolsillo. Llevar viandas o loncheras al trabajo, tomar agua en vez de refrescos o gaseosas y comer frutas son excelentes medidas para mejorar. 


2 Lleve un registro diario de gastos

Si usted desconoce cómo el dinero se escurre de sus manos, seguramente no sólo tenga problemas para ahorrar sino también para llegar a fin de mes. Sin control, los gastos hormiga tienen vía libre para incrementarse.

Para evitar esto, le sugiero anotar diariamente sus consumos. Hoy ya no hay excusas porque la tecnología está de nuestro lado. Puede cargar la información de gastos en aplicaciones gratuitas para smartphones o en la “nube” a través de las planillas de cálculo similares al Excel que, por ejemplo, Google Drive ofrece gratuitamente. 

3 Ahorre a principios de mes, luego gaste

Postergar el ahorro para fin de mes termina siendo, en muchos casos, una misión titánica. Las obligaciones diarias terminan inclinando la balanza a favor del gasto cuando usted no tiene conducta financiera. 

Para romper el círculo vicioso, le recomiendo comenzar a ahorrar un porcentaje pequeño del ingreso, apenas lo reciba. Puede empezar con un 5% e ir subiéndolo progresivamente. De esta manera, el acto de ahorrar se hará parte de su rutina y podrá perfeccionarlo con el tiempo. 


4 Aléjese del hedonismo del consumo

Si usted prioriza el placer inmediato, esto se vuelve un enemigo que atenta contra su capacidad de ahorro. Vivir como si no hubiera mañana hace que sus necesidades de consumo superen con creces el presupuesto mensual con el que usted cuenta. 

Paradójicamente, esta falta de dinero puede generarle lo opuesto a la felicidad, es decir, insatisfacción porque no hay presupuesto que alcance. 

La clave para evitar caer en la tentación es conseguir un equilibrio entre lo que usted realmente quiere y lo que es. La felicidad no pasa solo por lo material, sino que engloba otras facetas personales y espirituales. 


5 Evite pagar el mínimo de la tarjeta de crédito

El uso de plásticos facilita mucho el consumo. Pero no debe olvidarse de que pasar la tarjeta significa contraer una deuda. Y como tal, ese compromiso debe pagarse. 

Abonar el monto mínimo del resumen significa refinanciar la deuda original. Es decir, se convalidan cargos financieros inesperados y elevados que encarecen, y hasta pueden superar, la compra original. 

Para que esto no le ocurra, pague la totalidad del resumen al día. Si, eventualmente, usted no llega a pagar el total, no se conforme con el mínimo y pague un poco más para que los intereses no crezcan demasiado. Luego, apenas pueda afrontar el monto, no dude en abonar el saldo. 


6 No abuse de los préstamos personales

Los créditos a sola firma son mucho más caros que lo que aparentan. Las compras financiadas en cuotas, que solo exigen documento de identidad y recibo de sueldo, ocultan un elevado costo financiero. La verdad es que la suma de todas las cuotas termina siendo un monto mucho mayor al original. 

Por eso es fundamental que usted incorpore el hábito de sumar el valor de todas las cuotas y lo compare con el precio de lista. De esa forma, podrá evaluar si realmente le conviene comprometer su capacidad de ahorro a futuro o si resulta más provechoso efectuar un solo pago. 


7 Consumir compulsiva o emocionalmente

Muchas veces la necesidad de consumir nace como respuesta frente a desequilibrios emocionales. Pero comprar según los vaivenes del estado de ánimo puede ser una práctica tanto explosiva para el presupuesto como ineficaz en cuanto a la resolución del conflicto personal. 

Este comportamiento, similar a ir a comprar al supermercado con hambre, no funciona a largo plazo por una simple razón: el presupuesto no está preparado para financiar los cambios anímicos. 

El camino correcto para que las emociones no afecten su plan de ahorro es “bajar las revoluciones”. No decida en función de deseos o arrebatos repentinos. En cambio, tómese un respiro y evalúe fríamente sus necesidades fuera de la órbita de cualquier impulso. 


8 Venda lo que no use

No vea los sitios de compra-venta online con ojos de consumidor. En cambio, navegue con mente de vendedor para generar ingresos extra. 

Si usted no usa parte de sus pertenencias, entonces rentabilícelas para cumplir con sus objetivos de ahorro que, el día de mañana, le permitirán invertir mejor. 

Tenga presente que todo artículo tiene valor de reventa. Piense que su vieja consola de juegos, su teléfono celular antiguo o su closet pueden reportarle una mayor utilidad en forma de efectivo en su bolsillo. Si obtiene mayores ingresos, le será más fácil ahorrar. 

9 Contraste su situación con la del entorno

Las comparaciones no siempre son odiosas, en particular si lo que usted quiere saber si su sueldo o fuente de ingreso es correcto. Las remuneraciones generalmente no son estáticas, sino que están sujetas a negociación. Hable con sus colegas y verifique en sitios y redes sociales laborales para darse una idea de los valores que maneja el mercado. 

Si usted no está recibiendo lo que merece en términos salariales, puede hablar con su empleador para sugerirle una mejora o comenzar a buscar horizontes más prometedores. 

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